Nos encontramos en un contexto en el que el sol viene fortaleciéndose (y no me refiero al astro rey), por lo que tenemos un tipo de cambio relativamente bajo alcanzando niveles que no se veían hace dos años.
Sin duda, esto tiene diferentes impactos en las empresas, afectando particularmente a los exportadores y empresas que facturan en dólares pues deben contrarrestar con acciones comerciales los efectos de esta devaluación del dólar.
Por otra parte, las empresas que facturan en soles podrían estar beneficiándose de algunos “ahorros” inesperados pues sus gastos en dólares requieren menos soles para ser cubiertos. Y se cruzan los dedos esperando que el dólar siga bajando.
¿Cómo podríamos sacar más provecho de esta coyuntura? Bueno, lo cierto es que nadie tiene la bola de cristal como para saber si el dólar seguirá devaluándose pero podemos aprovechar la situación para eliminar o mitigar el riesgo cambiario, sobre todo en el caso de empresas que facturan en soles y tienen gastos o deudas en dólares.
En mi experiencia, una empresa que facture en soles podría aprovechar el contexto actual del siguiente modo:
- Cambiar las deudas en dólares a soles: Puede parecer contraintuitivo, sobre todo para quienes prefieren asumir riesgos pues el tipo de cambio podría seguir bajando. Sin embargo, en mi experiencia práctica, es mucho mejor hacerlo con un dólar bajo que en el escenario inverso.
- Anticipar compras para inversiones en el horizonte próximo: En los casos en los que roadmap de proyectos de la empresa está bastante claro y se conocen razonablemente los costos en moneda extranjera, se pueden ir anticipando las compras de los dólares necesarios.
- Negociar con proveedores: En general, las empresas tienen proveedores de servicios o insumos nacionales pero que en algún momento del tiempo fueron negociados en dólares. Este es un muy buen momento para sentarse con ellos y pedir el cambio de moneda. De hecho, en más de un caso he visto que esto genera una situación win-win.
- Pre cancelar las deudas en dólares: Aquí debemos realizar la matemática financiera necesaria para evaluar escenarios ya que el cambio de moneda normalmente implica también un cambio de tasa, pero es una alternativa que no podemos dejar de de lado. En el caso de deudas de corto plazo, probablemente sea recomendable.
- Evaluar cambio de posición de activos financieros: Es el caso inverso al anterior, la empresa puede tener acreencias (depósitos a plazo o bonos, por ejemplo) que estén perdiendo rentabilidad debido a la devaluación del dólar y que, por lo tanto, convenga más liquidarlos y cambiarlos por activos financieros en soles.
- Uso de derivados: Si la empresa conoce que tiene obligaciones futuras en dólares que no pueden ser cambiadas, se puede evaluar el adquirir un contrato forward que asegure un tipo de cambio “bajo” basado en la coyuntura y tendencias actuales. Una vez más, aquí el análisis debe ser fino y recordar que el objetivo no es “ganar con la caída del dólar” sino, sobre todo, eliminar el riesgo cambiario y alinear la moneda de estas obligaciones con la de los ingresos de la empresa (soles).
En resumen, no debemos olvidar la regla del libro: Siempre debemos endeudarnos en la moneda en la que se generan los ingresos, y si bien existen escenarios mixtos, es importante también considerar que las operaciones entre ambas monedas se encuentren calzadas.
¿Tu empresa enfrenta este desafío? ¿Has tomado algunas medidas? Comparte tu experiencia en los comentarios.
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