Reestructuración empresarial: Un enfoque estratégico y financiero (Parte I)

A propósito de la solicitud de procedimiento concursal ordinario (PCO) de Telefónica del Perú, es importante contemplar que esta no es una decisión fácil de tomar ni mucho menos deseable pero es una decisión extrema que puede permitir a una empresa el seguir operando y, eventualmente, recuperar niveles de operación, que le permitan volver a la normalidad.

Normalmente el detonador de esta decisión es la previsión de una situación de iliquidez que impedirá que la empresa funcione normalmente. Ya sabemos que las empresas no operan con las utilidades sino con la liquidez (caja) que genera el negocio y, si no hay caja, la empresa no puede continuar.

EL PCO, conocido comúnmente también como reestructuración empresarial, no es una situación deseable porque el accionista cede (en general) la gestión de la empresa a sus acreedores, ya que ellos toman el control de la empresa hasta que se normalice la situación de liquidez de la empresa. Y es por eso que es una decisión extremadamente difícil.

Este no es un punto que surja como orden del día en un Directorio y se apruebe en esa reunión, sino que es un tema que se pone sobre la mesa y se va evaluando en el tiempo a la par de ir aplicando diversas estrategias para evitar llegar a tal momento.

No dudo que una empresa del tamaño y peso específico de Telefónica ha evaluado diversos caminos antes de llegar a este acuerdo; sin embargo, y en aras de lo que puede ser aplicable a otras empresas (de diverso tamaño) que pudieran estar cerca de transitar este camino, podemos proponerles lo siguiente antes de tener que tomar esta decisión.

Anticípate a los problemas de liquidez:

  1. Planifica tu flujo de caja: Esta herramienta no es ningún estado financiero, sino una previsión de los niveles de liquidez que la empresa tendrá en los próximos años en base a sus planes de inversión, crecimiento y ventas. De este conocerás anticipadamente las necesidades de caja para soportar los proyectos estratégicos y el crecimiento de la empresa.
  2. Proyecta tu flujo de caja: A pesar de parecer lo mismo que el punto anterior, aquí me refiero al corto plazo (un horizonte de 12-16 semanas, por ejemplo) en el que de forma detallada, mejor si es diaria, puedes prever los “baches” de liquidez que se pueden presentar y te da la flexibilidad de poder negociar algunos pagos sin necesidad de tomar financiamientos.
  3. Maneja una muy buena relación con el sistema financiero: Y sí, sé que muchas empresas trabajan con un único banco de cabecera, pero siempre es bueno tener diversas alternativas de financiamiento al alcance de cualquier empresa. Ahora, si puedes financiarte directamente (con bonos, por ejemplo, tal cual el caso mencionado) hay otros puntos que contemplar.
  4. No tengas miedo de abrir tus números con los bancos: En mi experiencia asesorando empresa, los bancos siempre valoran la gestión de una empresa que muestra sus proyecciones y sus planes de modo que se puede armar un esquema win-win.
  5. Gestiona el apetito de los accionistas: Uno invierte en una empresa porque espera retornos, sin embargo, es importante evaluar si la empresa ya puede empezar a pagar dividendos consistentemente sin poner en riesgo la operación. O incluso podría dejar de hacerlo temporalmente si es que el entorno cambia drásticamente.

Optimiza tu operación:

  1. Agiliza las cobranzas: Los procesos de facturación y cobranzas deben estar alineados con los del equipo de ventas, debe ser fácil vender y también cobrar. Cierra el círculo.
  2. Negocia tus plazos: Los plazos de pago son parte fundamental de la gestión de compras, no lo olvides. Ten muy cerca a tus proveedores críticos.
  3. Follow the money: Revisa cuáles son los principales pagos que realiza la empresa, podrías llevarte más de una sorpresa.
  4. No pierdas de vista tus indicadores: PMC, PMP y PMI, son el termómetro de la liquidez en la empresa.
  5. Dale vida a las líneas de negocio (rentables y) líquidas: Si ves que las “vacas lecheras” se encuentran en tendencia decreciente por motivos ajenos al mercado (en el sentido más estratégico del término) toma acción. Y si es una línea en declinación, prepárate para girar el timón.
  6. Innova y apuesta por las estrellas: Las buenas ideas y líneas de negocio surgen en los momentos más inesperados, pero para ello debes hablar con tus clientes, las necesidades están ahí sólo que a veces no las sabemos escuchar.

En un siguiente artículo comentaré algunas de las acciones que pueden tomar las empresas una vez que han identificado que se enfrentarán a un inevitable problema de iliquidez.

¿Qué opinas? ¿Aplicarías algunas de estas acciones en tu empresa?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *